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Reseña Historica

RESEÑA HISTÓRICA
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Desde la historia misma de la humanidad, se ha tenido la necesidad de contar con un grupo de personas que preserven y cuiden los valores e intereses del resto de sus congéneres.

 

El hecho de delimitar los derechos, deberes y obligaciones a los que toda persona está sujeta por las reglas de toda sociedad, hace que otras personas que representan la autoridad, actúen en defensa de ellos. Es así que en forma natural, espontánea y necesaria, nace lo que hoy día conocemos como POLICIA.

 

En nuestro país, la policía conforma un cuerpo de jurisdicción nacional, de carácter profesional, que depende del Ministerio del Interior. Se divide en 19 Jefaturas que atienden un importante espectro de problemas que atañen a la sociedad.

 

Además de asegurar el cumplimiento de las leyes y decretos, la Policía tiene como misión asegurar la tranquilidad y seguridad de la población en su conjunto. Trabaja estrechamente con la Justicia para someter a las personas que infringen las leyes, recabando pruebas, indicios, testimonios, etc., que constituyen una real garantía para todas las partes de acuerdo al debido proceso.

 

LA POLICIA EN MALDONADO
JEFATURA VIEJA3

 

De acuerdo a los compendios de historia, la Policía de Maldonado comenzó sus actividades, inmediatamente después de fundada la Ciudad, en el año 1763. El primer Comité Militar que estuvo al frente de la Jefatura lo comandó Don Lucas INFANTES, nombrado por el General Don Pedro de Ceballos con la misión de que organizara el servicio.

 

ap03-001El edificio para la Comandancia, compuesto de un modesto local de techo de dos aguas revestido de teja, se construyó en la esquina de la plaza San Fernando, que siempre se llamó así, en honor al Santo Patrono de la ciudad de Maldonado, donde actualmente está ubicada la Jefatura de Policía del Departamento. Se levantó en un terreno, que acuerdo a la legislación  española, en lo referente a la fundación de ciudades, prescribían que al delinearse las mismas, debían destinarse espacios para la plaza mayor, edificios públicos e iglesias.

 

Dado su destino de asiento y despacho de los Comandantes, por muchos años, hasta aún después de constituida la República, popularmente, en documentos públicos o comentarios periodísticos, etc., al referirse al edificio, se hacía con la denominación de: “La Comandancia”.

 

Con ese nombre se designa al cuadro que en el año 1874, confeccionó del local y de la plaza el pintor Ballarino, un argentino que visitaba periódicamente esta zona y que es el más antiguo que se conoce de esa nacionalidad.

 

En ese edificio funcionó el Cabildo y al Ministerio de la Real Hacienda de Maldonado cuyo titular era Don Rafael Pérez del Puerto.

 

La primera refacción que se le efectúo  fue en 1870, por iniciativa del Jefe Político y de Policía, el entonces Coronel Don Sandalio Giménez, construyéndose un espacio para cárcel que hasta entonces funcionaba en el  Cuartel de Dragones, llamado: “Cuartel Viejo”.

 

En 1887, otro Jefe Político y de Policía, el ciudadano Don Elías Devicenci, funcionario activo y emprendedor, le efectúo  importantes reformas, que lo  transformaron totalmente adecuándole a las nuevas exigencias impuestas por los cambios que se venían operando en el País.

 

En 1898, se construyó un nuevo local para Cárcel, que amplió el existente, y fue el anterior inmediato al que actualmente funciona en el paraje “Las Rosas”. Donde estaba dicha Cárcel, actualmente están ubicadas reparticiones técnicas de la Jefatura y Escuela Departamental de Policía.

 

En el año 1911, se inauguró el edificio actual de la Jefatura de Policía, obra proyectada por el arquitecto Gómez Ferrer.

 

El 25 de Febrero de 1901, ésta Jefatura de Policía, solicitó al gobierno nacional, se le concediera el terreno llamado: “Plaza Gral. Flores”, donde hoy está instalada la Escuela Nº 1; Dr. ”José Pedro Ramírez”, para permutarla con el Instituto de Instrucción Pública por el edificio de la “Iglesia Vieja” que lindaba con la Jefatura. La operación fue autorizada y la escritura extendida el 25/04/1902, firmada por el Sr. Ministro de Gobierno Dr. Eduardo Mac Ecohen; el Inspector Nacional de Instrucción Pública, Dr. Abel Pérez y el escribano de Gobierno y Hacienda Don Francisco Sáenz.

 

Los predios fueron aumentados mediante adquisiciones del Estado efectuadas: el 08/10/1912, a la sucesión de José Icart, actuando como escribano autorizante Don Alejandro Dufrechini (Hijo); el 08/07/1916, también a otra sucesión familiar, esta vez la de Don Carlos López: La escritura fue hecha por el escribano Antonio Stagnaro. En estos terrenos están los talleres de Jefatura y se alza el Círculo Policial.

 

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En 1906 se procede a la demolición de la “Iglesia Vieja” y se dispone se levante el edificio de la Comisaría de la Primera Sección, obra también del Arquitecto Gómez Ferrer, iniciándose su construcción en 1909, siendo inaugurada en 1913.


La misma se ubica al costado de la Jefatura de Policía frente a la Plaza San Fernando.



FUNDACIÓN DEL CABILDO

 

El 5 de setiembre de 1784, se fundó el Cabildo de Maldonado y se designaron sus autoridades. A esta corporación  de acuerdo con la legislación española del coloniaje, además de la responsabilidad del Gobierno dentro de la jurisdicción asignada, le correspondía las tareas administrativas y de justicia. Desde esa fecha el servicio Policial adquirió un carácter civil y fue ejercido por los Alcaldes Ordinarios, que era el funcionario del Cabildo encargado del orden publico y la seguridad de las gentes. Lo ejecutaban las milicias que a veces no tenían un carácter permanente, sino que eran convocados en casos especiales.



CREACIÓN DEL CUERPO DE BLANDENGUES
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Otro importante acontecimiento a tener en cuenta en la historia policial del Departamento de Maldonado y del País, fue la creación del Cuerpo de Veteranos de Blandengues de la Frontera de Montevideo, el 7 de Diciembre de 1796, dándole como asiento el Cuartel de Dragones de esta ciudad, que había hecho construir el Gral. Don Pedro de Ceballos. Si bien era una Unidad Militar, el Cuerpo de Blandengues, tenía como misión la represión de la delincuencia en la campaña, ejercida por bandas armadas, de ahí el nombre de “bandoleros” a sus integrantes y “bandolerismo” a su accionar.
Además de robar ganado y caballos que arriaban hacia el Brasil, atacaban las estancias, saqueando sus poblaciones, asesinando a sus moradores, violando y secuestrando a las mujeres. La acción depredadora y criminal de los bandoleros había llegado a tales extremos de gravedad que hacían imposible la vida y el trabajo en los campos como lo hizo constar el Gremio de Hacendados al dirigirse al Gobernador de Montevideo haciendo notar por escrito lo dramático de la situación, anunciando el abandono de los campos, de no tomarse medidas urgentes para corregir la situación. Los Cabildos se encontraban con dificultades para enfrentar este problema; por tener  exiguos recursos económicos y escasas milicias, además de carecer las mismas de la preparación adecuada para enfrentar este tipo de delincuencia.

La respuesta fue la fundación del Cuerpo de Blandengues, siendo reclutado su personal entre gente de campo, acostumbrados a arrastrar los peligros, las inclemencias  del tiempo y las largas marchas a caballo.

P1040689En el cuerpo de Blandengues iniciaron su carrera militar muchos jóvenes argentinos y orientales; algunos de ellos alcanzaron altos cargos jerárquicos en los ejércitos de la Independencia y los destellos de sus espadas alumbraron los campos de batalla por la Libertad de América. El 10 de marzo de 1797, sentó plaza el fundador de nuestra nacionalidad don José Artigas, iniciándose también en la formación militar. Era profundo conocedor de nuestra campaña ya que desde jovencito se dedicó al arreo de ganados y acopio de cueros, obteniendo como resultado de esa experiencia, un conocimiento muy profundo de las costumbres y sentimientos de nuestros paisanos, que lo hacían un claro intérprete de sus problemas y vivencias. Artigas poseía, además una buena educación, obtenida en un colegio  católico de los Padres Franciscanos, que él había acrecentado por  ser consumado lector; cultura que lo hacía acreedor a un porte hidalgo y urbano que nunca lo abandonó, pese a su largo trajinar por los campos, como lo reconocen contemporáneos suyos, entre ellos el Gral. argentino Nicolás de Vedia.
La actuación de Artigas fue muy encomiable; de inmediato fue destinado a la campaña a perseguir a los bandoleros y reclutar gente para el Regimiento; sobresaliendo en las misiones encomendadas en las que demostró, lucidez, pericia y valor. En cada gira regresó con muchos presos, mercaderías y ganado incautado y numerosos voluntarios reclutados que fueron dotando al Cuerpo de Blandengues, de soldados decididos y valerosos que fue la razón de la efectividad y el éxito con que la unidad cumplió la misión para la que había sido creada.
Entre los muchos procedimientos en que le tocó actuar a Artigas, sobresalió el efectuado con el cuatrero riograndense Alfonso Chávez, temible cabecilla de una poderosa banda; cercado en los bosques de las sierras de Hospital, en el actual Dpto. de Rivera, Artigas en persona le dio alcance en la espesura, reduciéndole y deteniéndolo, siendo conducido a Montevideo donde fue Juzgado y ejecutado.

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La intensa y proficua labor realizada por Artigas y sus Blandengues, a través de toda la frontera del territorio nacional, dio como resultado la eliminación del malevaje, ya que el que no fue aprehendido o muerto, huyo; reinando la tranquilidad en los campos, lo cual dio motivo a que el GREMIO DE HACENDADOS, se ocupara nuevamente del asunto, pero en esta oportunidad para expresarle a las autoridades de gobierno su gratitud por los logros alcanzados. Artigas fue premiado por el desempeño de sus funciones, siendo nombrado Ayudante Mayor del Regimiento de Blandengues con el grado de Capitán de Milicias. Los méritos obtenidos por Artigas, por estos invalorables servicios, además del aprecio de sus compaisanos, se granjeó el respeto y la consideración del gobierno colonial, cuyas autoridades, en razón de que iba a contraer matrimonio y viendo en él un funcionario capacitado para el mantenimiento del orden, lo designaron interinamente como Jefe de Resguardo del Cordón, zona adyacente a los muros de Montevideo.
En el nuevo destino, volvió Artigas a demostrar sus grandes condiciones para el ejercicio de la autoridad, destacándose en el desempeño de esta función por el apego a las normas jurídicas y respecto al ordenamiento de la justicia; de toda la documentación existente de ese período de la vida pública de Artigas, surge que ejerció su cargo, con mucho celo y dedicación y en coordinación y acuerdo con los jueces pedañeos , ateniéndose siempre a sus resoluciones.
Conmovido el lugar por un hecho provocado por un sargento de milicias, que en estado de ebriedad, había castigado a su mujer, escandalizando al vecindario con sus gritos y prevaricaciones, amenazando además con resistir la acción de la autoridad. Artigas, sin inmutarse ante lo delicado de la situación, solicitó por escrito al Juez para  penetrar al domicilio del individuo y en caso de que hiciera real sus intenciones; herirlo o matarlo. Concedido el permiso, penetró al interior de la casa, procediendo a su detención entregándolo ileso al Juez. Este hecho muestra la estatura moral de la personalidad de Artigas, actuando frente a la situación con una resuelta decisión y coraje a toda prueba y un carácter que no lo llevaba más allá de lo que las circunstancias exigían, aunque tuviera la seguridad de estar ajeno a toda responsabilidad penal.
En las invasiones inglesas al Río de la Plata, con ataques a Buenos Aires, Maldonado y Montevideo, los Blandengues actuaron en todo el conflicto al mando del Cnel. Cayetano Ramírez de Arellano, distinguiéndose Artigas en el cumplimiento de arriesgadas comisiones. Terminado dicho conflicto el Regimiento volvió a Maldonado, reiniciando su actividad a lo largo del territorio, firmando Artigas cartas y partes desde distintos y alejados puntos del País.
Otra de las importantes  misiones cumplidas por los Blandengues fue la de escolta del Comisario de Límites, para la frontera entre España y Portugal, el Ingeniero Don Felix de Azara, una de las personalidades más simpáticas de cuantas llegaron a estas regiones en la época de la Colonia. Un hombre poseedor de una gran cultura e ilustración. Hizo muy interesantes descripciones de nuestro territorio, de la vida y costumbres de los indios y de las grandes posibilidades para todo tipo de emprendimiento que ofrecían estas tierras. Artigas fue designado su Ayudante, vertiendo Azara muy cálidos conceptos sobre nuestro héroe. Con la  colaboración de Artigas, fundó pueblos, repartió tierras y afincó poblaciones.
En el Regimiento de Blandengues, Artigas alcanzó al grado de Capitán de Caballería de Línea y el Cargo de Ayudante  Mayor del Cuerpo que ejerció hasta que abandonó el mismo para plegarse a la Revolución; en su Legajo personal, firmado por Ramírez de Arellano, entre otros conceptos, consta que “es muy capaz para la persecución de los bandidos y  a lo militar le otorga poca dedicación.”
En el año 1811, al estallar el movimiento revolucionario oriental, el Cuerpo de Colonia .El 15 de febrero de ese año, abandonó la ciudad y la Unidad Militar para ofrecer sus servicios a la junta de Buenos Aires que encabezaba el levantamiento contra España. El prestigio que ostentaba Artigas en la campaña  era enorme, la gran confianza, cariño y respeto que le profesaba el paisanaje motivó el alzamiento general de la población y en pocos días miles de gauchos integraban las filas de su ejército. En circunstancias que tuvo que retirarse al otro lado del Río Uruguay, según acuerdo del Gobierno de Buenos Aires y el Jefe español de Montevideo, el pueblo oriental lo siguió en masa, sin distingo de raza, religión o posición económica, desde los indios, hasta  familias poseedoras de nueve esclavos, revelando una elevada posición social, formaron lo que la historia conoce como el Éxodo del Pueblo Oriental .
El cuerpo de Blandengues siguió a Artigas en la gesta emancipadora y fue pie fundacional del Ejército Patriota, peleando en la Batalla de Las Piedras.
En el Ayuí, donde estaba acampado el Éxodo, con su Jefe, el Coronel Ventura Vázquez, se separaron de Artigas entrando a formar parte del ejército de Buenos Aires.
Artigas, acérrimo partidario del sistema Democrático Republicano y embanderado en el federalismo, en defensa de la autonomía de los pueblos que luchaban para librase de España, estaba en dura confrontación con los porteños que se inclinaban por la monarquía y el centralismo, reclamó insistentemente la devolución, primero: de todo el Regimiento y después su armamento, sin resultados. Los Blandengues se  fueron diluyendo hasta desaparecer; seguramente sus efectivos los fueron incorporando a otras unidades militares, como lo hacían los porteños con los milicianos de las Provincias para quitarles el carácter de fuerza local o regional.
La actuación de los Blandengues, como surge de lo expuesto fue de gran relevancia, porque posibilitó  la permanencia y dedicación plena a sus actividades a la población de la campaña, en momentos en que la delincuencia hacía imposible su afincamiento; y la explotación de las riquezas agrícolas-ganaderas se fueron afirmando, convirtiéndose en factor preponderante de nuestra economía.
P1040696El cuartel de Dragones de Maldonado refleja en esas paredes glorias inmortales, es una reliquia histórica de inconmensurable  valor, son espejos donde se reflejan la estampa  del fundador de nuestra nacionalidad, el General José Artigas, al frente de sus Blandengues, partiendo en sus recorridas por el territorio nacional para proteger a los vecinos de la campaña de los elementos antisociales que los perturbaban en sus tareas y agredían sus bienes e integridad física. Tarea de enormes sacrificios como eran las largas marchas a caballo, soportando todo tipo de inclemencias, incrustándose en los lugares más peligrosos para atacar o sorprender a los bandidos en sus escondrijos ubicados en las espesuras más recónditas o en los sitios más  apartados y de mayor simulación.
La actuación de Artigas y sus Blandengues forma parte de los mejores antecedentes del servicio policial en la historia del País.

SUPRESIÓN DE LOS CABILDOS Y CREAC IÓN DE LA POLICÍA Y LOS JUZGADOS.

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En el año 1825, la Asamblea de la Florida que declaró la Independencia de nuestro País, en una de las leyes que dictó, suprimió los Cabildos y creó el servicio policial permanente con un Comisario por Departamento, y para el servicio de justicia, los Jueces Letrados del Crimen.
En Maldonado el primer Comisario fue Don Vicente López y el primer Juez Letrado Don José Manuel Pacheco. Por ley del 9 de Febrero de 1827, el Gobierno Patrio dispuso la existencia de un Establecimiento Carcelario en cada Departamento, con dependencia inmed iata de los Juzgados y administrada por un Alcalde, que sería compensado por sus servicios con la suma de cuatrocientos pesos anuales.
El Alcalde tenía bajo su responsabilidad la custodia de los presos, debiendo en virtud de  sus facultades, cuidar muy especialmente de la distribución de la guardia, aseo, limpieza y ventilación de los calabozos; de que los reclusos guardaban el orden debido, no se emplearon en el juego y otras ocupaciones y actos contrarios a la moral, debiendo dar cuenta al Juez de Primera Instancia cuando los alimentos fueran escasos e insalubres. Se cobraba un derecho de carcelaje que lo pagaban las personas que ingresaban y que eran de estado económico solvente, estando su recaudación a cargo del Alcalde, que debía vertirlo en el Tesoro del Estado, siendo facultad de los jueces determinar quiénes debían  abonar dicho derecho.
El 5 de marzo de 1827, la propuesta de nombramiento para Alcalde, recayó en el vecino José Luciano Alvarez, que tomó posesión del cargo el 14 de marzo de 1827, iniciándose  formalmente los servicios carcelarios en el  Departamento, instalados en el Cuartel de Dragones, o “Cuartel Viejo”, como se le decía. Hasta esa fecha los servicios de cárcel los cumplía el Cabildo de Montevideo a donde eran conducidos los procesados.
De acuerdo a las leyes de la Florida fueron abolidos los Cabildos, como en el resto de América, quedando una rica historia de estas corporaciones, a través de las mismas los criollos pudieron ejercer una labor de gobierno Municipal, representando los intereses de los pueblos, dentro de los escasos límites que permitían a sus atribuciones las leyes coloniales españolas.
Creados los servicios policiales y jurisdiccionales, a la voluntad puesta de manifiesto por las autoridades patriotas por el mejor cumplimento de los mismos, se interpuso la situación originada por el estado de guerra en que se encontraba el País en lucha contra el Imperio del Brasil en pro de la Independencia Nacional. Todos los recursos y medios disponibles eran  absorbidos por los gastos que originaba el conflicto; y los elementos humanos en condiciones para el servicio, eran destinados al Ejército Republicano, por lo que el mantenimiento del orden, generalmente fue ejercido por los piquetes de milicias al mando de los Comandantes Militares encargados de la Seguridad y defensa de la región, destacándose, además de Leonardo Olivera, los Coroneles Pablo Pérez y Francisco Osorio.

 

CREACIÓN DE LAS JEFATURAS POLÍTICAS Y DE POLICÍA.
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El 18 de diciembre de 1829, la Primera Asamblea Constituyente y Legislativa del Estado, aprobó la ley de “Unificación de la Policía", creándose el cargo  de Jefe Político y de Policía en cada Departamento.

El 9 de febrero de 1830, por otra ley de dicha Asamblea Legislativa, se suprimieron las Comandancias Militares, que por causas del estado de guerra habían sido creadas.
El 6 de abril de 1830 el gobierno provisorio del Estado, ejercido por el Libertador, Brigadier General don Juan Antonio Lavalleja, dictó el decreto, de acuerdo a las leyes anteriormente mencionadas, designando los Jefes Políticos y de Policía.

A partir de esa fecha la Jefatura de Policía pasa a ser la Repartición Jerárquica que rige el servicio policial de Maldonado.

El primer nombramiento para Jefe de Policía recayó en el ciudadano don José Machado, siendo el primero que  ejerció el cargo. Para Auxiliar, que era el segundo en jerarquía, fue nombrado don Benjamin Villademoros, que fue el primer Sub Jefe; y Tenientes de Policía - no existían los Comisarios Seccionales, ni aún estaban delimitadas estas jurisdicciones, seguían rigiendo los concernientes a los de las parroquias -, para San Carlos, Manuel Correa; para Rocha, Joaquín Machado; y para Minas, Antonio Dávila. Como personal subalterno se le adjudicó a Maldonado, tres Cabos y veinte celadores; quedando constituído de esta manera por veintiocho hombres, el primer plantel policial de Maldonado, al constituirse la República, formando el territorio del Departamento conjuntamente con el que actualmente comprende los de Rocha y Lavalleja.



Recopilación de datos aportada por el Sargento Primero (R) Eugenio Walter Araujo Galiano

 

 

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